Consejo sobre cómo enfrentar los exámenes (y no morir en el intento)

Consejo sobre cómo enfrentar los exámenes (y no morir en el intento)

¿Cómo enfrento los exámens? Los exámenes no deberían ser una razón para descuidar tu salud física y mental. Vender tu alma, cuerpo y espíritu al señor de más allá como canje para poder alcanzar las notas que uno quieres no es necesario si desarrollas buenos hábitos de estudio.  A continuación te menciono los consejos principales que debes tomar en cuenta para salir airoso de ellos

LA ORGANIZACIÓN HACE AL MAESTRO

No vamos a engañarnos, la mayoría de personas suele estudiar con muy poco tiempo de anticipación. Y, como ya deben saber a estas alturas de tu vida, ese es el peor error que cometemos ¿Por qué? Porque no solo vamos a poner en peligro nuestras notas, sino también nuestra salud tanto física como mental. El estrés que ya de por sí generan los exámenes se incrementan cuando sentimos que el tiempo no nos va a alcanzar para nada. Y, probablemente, tengamos razón para preocuparnos si dejamos todo para última hora.

El truco es saber organizarnos desde un principio y dosificar tu tiempo de estudio. Lo mejor que puedes hacer es tener un calendario en tu mesa de estudio que te indique las fechas importantes de entregas y de exámenes, así como una agenda en donde puedas anotar metas y objetivos a alcanzar cada día. Si sabes cómo organizarte, siempre habrá tiempo para todo y eso te ayudará a no saturarte.

NO TE SATURES Y TEN DESCANSOS

Recuerda que lo importante es que no te satures con tus sesiones de estudio porque ello va a llevar a que te empieces a distraer con mayor facilidad o que termines por no captar los conceptos. Sería ideal que estas sesiones no sean tan extensas y que, además, tengas incorporados tiempos de descanso. Cada uno de nosotros nos conocemos y sabemos nuestro lapso de concentración. Si eres una persona que sabe que puede concentrarte en una tarea por largos periodos entonces organiza sesiones de más horas y menos intermedios.

Por el contrario, si sabes que te distraes fácilmente o que un descanso para ti es un punto de no retorno (Ej: Me tomaré unos minutos y luego estudio….Cinco horas después sigues en la computadora viendo vídeo de gatisos) organízate para empezar a estudiar con más tiempo de antelación. Lo importante es que nunca te satures y que no descuides el tiempo de ocio.  Recuerda que la hora académica es de 45 a 50 minutos por una razón.

¡SÉ EFICIENTE!

Cuando estemos sentados frente a nuestros apuntes, lecturas, mapas conceptuales y demás materiales de estudio debemos ser eficientes y tener claro un plan de acción.

  • Haz un esquema por asignatura de todos los temas y subtemas que se han tratado en clase: Tener en claro los temas te permitirá tener un panorama general de lo que debes estudiar.
  • Identifica y prioriza los temas y conceptos importantes: Aquellos que percibiste que el profesor desarrolló con mayor ahínco o aquellos que él mismo dijo que era importante para el examen.
  • Haz resúmenes de las lecturas y mapas conceptuales: Elaborar material complementario que te ayude en el estudio de tus materias es de vital importancia. Así podrás dosificar tu tiempo, pues estarás estudiando los conceptos e ideas claves con herramientas que tú mismo has elaborado.
  • Piensa de antemano preguntas que creas que puedan venir en el examen y elabora respuestas para ellas. Si es posible también podrías conseguir exámenes de ciclos pasados y así hacerte una idea de aquellos temas que aparecieron con anterioridad.

EVITA LAS DISTRACCIONES

 

Recuerdo que muchos amigos suspendían sus cuentas en redes sociales y pedían que cambiase sus contraseñas para así escapar de la tentación. Cada quien sabe su talón de Aquiles, y es importante tener la fuerza de voluntad suficiente para evitar distracciones en tus horas de estudio. Lo recomendable es apagar tu laptop, computadora o celular, dárselos a alguien para que la cuide y los mantenga alejados de tu vista si es necesario. Solo debes tener ojos para tus apuntes y lecturas por el tiempo que hayas decidido estudiar. Los estímulos que no contribuyan con tus horas de estudio deberían desaparecer por un tiempo. Y, si te conoces y sabes que no estudias bien solo entoncees consigue un grupo de estudio que contribuya con tu tarea de llegar a mejores notas.

¡CALMA QUE NO ES EL APOCALIPSIS ZOMBIE!

 

Cuando estaba próxima a un examen me decía “Oye, tranquila que no vas a aprender en un día (o en unas horas) lo que debiste aprender en todo el ciclo”. Respiraba y también me recordaba “Hiciste un buen trabajo, has estudiado todos estos días y vas a hacerlo bien”.  Tranquilidad muchachos que no se acaba el mundo. Un poco de positividad, eh, que una sonrisa no vendría mal. Un examen es un reto y no una amenaza a tu vida. Las notas son importantes pero más importante es salir de ese curso habiendo aprendido algo. Recuerda que es contraproducente ir nervioso y ansioso a un examen.

A veces todos nuestros esfuerzos terminan no dando fruto porque el nerviosismo nos hace olvidar todo lo que estudiamos. Respiremos hondo, recordémonos que esto solo es un examen y que nuestro esfuerzo será bien recompensado. Si el estrés y la ansiedad se suman y no sabes cómo controlarla, no tengas pena y ve con un psicólogo para que encuentren la causa del problema y te dé un alcance más especializado. Las universidads, institutos y colegios muchas veces tienen una oficina dedicada a atender estos problemas. Pregunta por ella.

CUERPO SANO, MENTE SANA

 

Sé que es algo difícil de cumplir para muchos pero no descuiden su sueño ni su alimentación en esta etapa. La falta de horas de sueño y una mala alimentación termina solamente por mermar nuestra capacidad de aprendizaje e incrementará nuestra ansiedad. Y, ninguna de esos escenarios es recomendable para lograr buenos resultados. Duerme tus 7 – 8 horas diarias y evita sobrecargarte con cafeína, grasa y dulces. Si logramos buenos hábitos de estudio esto no será un reto en sí mismo.

¡Qué la fuerza los acompañe!

¿Cómo ampliar mi vocabulario?

¿Cómo ampliar mi vocabulario?

Ser poseedor de un extenso vocabulario no solo es sinónimo de erudición, sino que es la mejor herramienta que puedes tener para expresar tus ideas. Tener la habilidad de comunicarte de forma coherente y fluida, tanto a nivel oral como escrito, es de vital importancia en cualquier ámbito en el que te desempeñes. Por ello, dedicar un poco de tu tiempo a expandir tu léxico es, probablemente, una de las mejores decisiones que puedas tomar en tu vida. No es algo muy difícil, solo se trata de adoptar buenas costumbres.  A continuación algunos consejos para alcanzar esta meta.

LEER, LEER Y LEER

¿Cuántas veces no habremos escuchado este consejo? Pero, pase el tiempo que pase, este seguirá siendo siempre EL CONSEJO de cabecera de toda persona que busque ampliar su vocabulario. Ahora, el kit del asunto está en que la lectura se vuelva un hábito en ti, de tal manera que siempre puedas estar en contacto nuevo vocabulario. Es en este ambiente que podrás apropiarte poco a poco de él, introduciéndolo en tu habla cotidiana y en tus escritos. Y ese es el objetivo final de todo tu esfuerzo.

Creo muchos terminan siendo alérgicos a la lectura por que relacionan esta acción con un sentimiento de obligación o aburrimiento. No obstante, debemos primero interiorizar que la lectura no debe ser una obligación para nosotros, debe ser un hobby que disfrutemos de corazón. Y  « ¡¿Cómo no disfrutarla?! »  Si el universo de obras escritas es tan vasto que es imposible que una persona no encuentre material que le interesen.  Porque, vamos, no solo tiene que ser literatura clásica o textos muy técnicos, también tienes artículos académicos de los más variopintos, revistas especializadas en un crisol de temas, los periódicos matutinos que te mantendrán informado de la realidad nacional e internacional, entre varios otras fuentes escritar. Todas ellas son un insumo para tu aprendizaje.

Por ejemplo:

  • Comenzar leyendo un periódico serio cada mañana
  • Aprovecha en hacerel crucigrama.
  • Lee artículos e investigaciones de tus temas de interés y/o especialidad académica.
  • Si está a tu alcance, una subscripción a una revista de tu interés no caería nada mal.
  • Ponte como meta leer, por lo menos, una obra literaria mensual (especialmente de autores con peso en el ámbito literario). No solo amplia el vocabulario, ayuda a la cultura generl.

De la lectura no solo vive el hombre, también escucha.

Cuando somos pequeños una de nuestras principales fuentes de nuevo vocabulario proviene de las otras personas. Uno escucha, se informa del significado de las palabras que se usan y luego las incorpora a su propio léxico. A veces nos olvidamos que una fuente también rica de nuevo vocabulario podemos obtenerla de nuestro mismo entorno. ¿Nunca has tenido un amigo, profesor o familiar que tiene una facilidad de expresión que envidias sanamente? Escúchalos y, vamos, cópialos.  Cuando escuches una palabra nueva que otra persona use no te cohíbas, investiga su significado y agregarla a tu propio vocabulario. Asimismo, no duden en ir a conferencias siempre que puedas y hasta en escuchar atentamente la letra de varias canciones. Te sorprenderás de cómo esto ayuda.

Si bien es cierto que actualmente los medios de comunicación y la gente en su día a día suelen usar siempre las mismas palabras, no todo está perdido pues hay espacios que podrías aprovechar. Por ejemplo:

A) Las personas de la tercera edad son una excelente fuente de vocabulario. Muchas palabras que las generaciones pasadas usaron en su cotidianidad se han descontinuado en el habla común actual, pero eso no quiere decir que no sirvan. No hablarás con estas con tus amigos del barrio, pero son material valiosísimo que no puedes dejar de aprovechar.

B) Tus profesores, así como un compañero que admires por su fluidez en el habla y su extenso vocabulario, son también fuentes importantes. Si hay palabras frases que sean nuevas para ti y te guste, cópialas. No te cohíbas.

C) Escucha conferencias. Si bien hay varias conferencias gratuitas en varias universidades, no te olvides que hay plataformas como TED – o hasta la misma Youtube – de donde podrías aprender y de paso sacar provecho de valioso vocabulario.

Una vez identificadas las palabras, la RAE es tu mejor amiga

Cuando leas o escuches palabras nuevas viene el siguiente paso: Busca el significado de la palabra y, no te olvides, también profundizar en sus sinónimos y antónimos. Es esta investigación lo que te llevará a conocer el concepto, tipo y forma de uso de cada una de las palabras que vayas encontrando. Así como también, la búsqueda de sinónimos y antónimos también te llevan a descubrir más y más palabras, reforzando tus conocimientos en la materia.

La página web de la Real Academia Española (http://rae.es) va a ser tu mejor amiga en esta travesía. Es la plataforma por excelencia donde debes consultar cualquier duda con respecto al vocabulario, ya que es la única institución que tiene peso oficial sobre la lengua española. Cualquier palabra que no esté en la RAE, pues lamento informarte que no deberías usarla en texto académicos salvo contadas excepciones y siguiendo reglas específicas. Me extendería más pero sobre la RAE y sus curiosidades trataremos en otra entrada.

Lo importante es que tengas siempre en mente que esta será tu mejor aliada porque es la página oficial de nuestro querido idioma español. Cabe resaltar que no solo te resuelve dudas de conceptos y definiciones, sino también resuelve toda clase de dudas ortográficas y gramaticales. Asimismo, cada año esta va agregando nuevas palabras al diccionario que también resultan curiosas. Siempre ten presente su página web, y si lo deseas puedes bajar su app oficial a tu teléfono móvil.

EJEMPLO

  1. El concepto: Sucinto / Sucinta
  2. El origen de la palabra: Del latín succinctus, participo participativo de succengêre – ‘ceñir’
  3. Tipo de palabra: Adjetivo
  4. Acepciones de la palabra: 1) Breve, compendioso 2) Recogido o ceñido por abajo.

*También hay marcadores interesantes que debes tomar en cuenta. Por ejemplo, en este caso p.us significa ‘Poco Usado’. En este sentido, si bien la palabra sucinto también puede significar ‘Recogido o ceñido por abajo’, este uso es poco común.

La práctica hace al maestro

No solo leas, escuches, investigues o anotes palabras en un cuaderno ¡ÚSALAS! No sirve de nada todo el esfuerzo que estás poniendo si no empiezas a usar las palabras que encuentres tanto en tus escritos como en tu vida diaria. Si, por ejemplo, descubriste la palabra famélico en un libro y te vas a buscar su significado en la RAE…

famélico, ca

Del lat. famelĭcus.

  1. adj. Hambriento.
  2. adj. Muy delgado, con aspecto de pasar hambre.

…luego lo que tienes que hacer no es decir “Oh, qué interesante” y seguir con tu vida. Luego de entender el significado de las palabras y su forma de uso, lo que debes hacer es proponerte usar la palabra de ahora en adelante.  En este caso remplaza la palabra “hambriento” (Que es bastante común) por famélico de vez en cuando. Una vez nos apropiamos de la palabra y forma parte de nuestra cotidianidad, esta nunca se nos va a olvidar.

Así, por ejemplo:

  • Evita usar palabras como cosa, eso, aquello, tipo, etc.
  • No uses muletillas y trata también de dejar de lado las jergas al expresarte.
  • Escribe más y esfuérzate en incorporar lo aprendido.
  • Cuida la delgada línea entre lo culto y lo ridículo. Saber usar bien las palabras aprendidas sin alardear y hacerte incomprensible es un arte que se logra con práctica.