Ser poseedor de un extenso vocabulario no solo es sinónimo de erudición, sino que es la mejor herramienta que puedes tener para expresar tus ideas. Tener la habilidad de comunicarte de forma coherente y fluida, tanto a nivel oral como escrito, es de vital importancia en cualquier ámbito en el que te desempeñes. Por ello, dedicar un poco de tu tiempo a expandir tu léxico es, probablemente, una de las mejores decisiones que puedas tomar en tu vida. No es algo muy difícil, solo se trata de adoptar buenas costumbres.  A continuación algunos consejos para alcanzar esta meta.

LEER, LEER Y LEER

¿Cuántas veces no habremos escuchado este consejo? Pero, pase el tiempo que pase, este seguirá siendo siempre EL CONSEJO de cabecera de toda persona que busque ampliar su vocabulario. Ahora, el kit del asunto está en que la lectura se vuelva un hábito en ti, de tal manera que siempre puedas estar en contacto nuevo vocabulario. Es en este ambiente que podrás apropiarte poco a poco de él, introduciéndolo en tu habla cotidiana y en tus escritos. Y ese es el objetivo final de todo tu esfuerzo.

Creo muchos terminan siendo alérgicos a la lectura por que relacionan esta acción con un sentimiento de obligación o aburrimiento. No obstante, debemos primero interiorizar que la lectura no debe ser una obligación para nosotros, debe ser un hobby que disfrutemos de corazón. Y  « ¡¿Cómo no disfrutarla?! »  Si el universo de obras escritas es tan vasto que es imposible que una persona no encuentre material que le interesen.  Porque, vamos, no solo tiene que ser literatura clásica o textos muy técnicos, también tienes artículos académicos de los más variopintos, revistas especializadas en un crisol de temas, los periódicos matutinos que te mantendrán informado de la realidad nacional e internacional, entre varios otras fuentes escritar. Todas ellas son un insumo para tu aprendizaje.

Por ejemplo:

  • Comenzar leyendo un periódico serio cada mañana
  • Aprovecha en hacerel crucigrama.
  • Lee artículos e investigaciones de tus temas de interés y/o especialidad académica.
  • Si está a tu alcance, una subscripción a una revista de tu interés no caería nada mal.
  • Ponte como meta leer, por lo menos, una obra literaria mensual (especialmente de autores con peso en el ámbito literario). No solo amplia el vocabulario, ayuda a la cultura generl.

De la lectura no solo vive el hombre, también escucha.

Cuando somos pequeños una de nuestras principales fuentes de nuevo vocabulario proviene de las otras personas. Uno escucha, se informa del significado de las palabras que se usan y luego las incorpora a su propio léxico. A veces nos olvidamos que una fuente también rica de nuevo vocabulario podemos obtenerla de nuestro mismo entorno. ¿Nunca has tenido un amigo, profesor o familiar que tiene una facilidad de expresión que envidias sanamente? Escúchalos y, vamos, cópialos.  Cuando escuches una palabra nueva que otra persona use no te cohíbas, investiga su significado y agregarla a tu propio vocabulario. Asimismo, no duden en ir a conferencias siempre que puedas y hasta en escuchar atentamente la letra de varias canciones. Te sorprenderás de cómo esto ayuda.

Si bien es cierto que actualmente los medios de comunicación y la gente en su día a día suelen usar siempre las mismas palabras, no todo está perdido pues hay espacios que podrías aprovechar. Por ejemplo:

A) Las personas de la tercera edad son una excelente fuente de vocabulario. Muchas palabras que las generaciones pasadas usaron en su cotidianidad se han descontinuado en el habla común actual, pero eso no quiere decir que no sirvan. No hablarás con estas con tus amigos del barrio, pero son material valiosísimo que no puedes dejar de aprovechar.

B) Tus profesores, así como un compañero que admires por su fluidez en el habla y su extenso vocabulario, son también fuentes importantes. Si hay palabras frases que sean nuevas para ti y te guste, cópialas. No te cohíbas.

C) Escucha conferencias. Si bien hay varias conferencias gratuitas en varias universidades, no te olvides que hay plataformas como TED – o hasta la misma Youtube – de donde podrías aprender y de paso sacar provecho de valioso vocabulario.

Una vez identificadas las palabras, la RAE es tu mejor amiga

Cuando leas o escuches palabras nuevas viene el siguiente paso: Busca el significado de la palabra y, no te olvides, también profundizar en sus sinónimos y antónimos. Es esta investigación lo que te llevará a conocer el concepto, tipo y forma de uso de cada una de las palabras que vayas encontrando. Así como también, la búsqueda de sinónimos y antónimos también te llevan a descubrir más y más palabras, reforzando tus conocimientos en la materia.

La página web de la Real Academia Española (http://rae.es) va a ser tu mejor amiga en esta travesía. Es la plataforma por excelencia donde debes consultar cualquier duda con respecto al vocabulario, ya que es la única institución que tiene peso oficial sobre la lengua española. Cualquier palabra que no esté en la RAE, pues lamento informarte que no deberías usarla en texto académicos salvo contadas excepciones y siguiendo reglas específicas. Me extendería más pero sobre la RAE y sus curiosidades trataremos en otra entrada.

Lo importante es que tengas siempre en mente que esta será tu mejor aliada porque es la página oficial de nuestro querido idioma español. Cabe resaltar que no solo te resuelve dudas de conceptos y definiciones, sino también resuelve toda clase de dudas ortográficas y gramaticales. Asimismo, cada año esta va agregando nuevas palabras al diccionario que también resultan curiosas. Siempre ten presente su página web, y si lo deseas puedes bajar su app oficial a tu teléfono móvil.

EJEMPLO

  1. El concepto: Sucinto / Sucinta
  2. El origen de la palabra: Del latín succinctus, participo participativo de succengêre – ‘ceñir’
  3. Tipo de palabra: Adjetivo
  4. Acepciones de la palabra: 1) Breve, compendioso 2) Recogido o ceñido por abajo.

*También hay marcadores interesantes que debes tomar en cuenta. Por ejemplo, en este caso p.us significa ‘Poco Usado’. En este sentido, si bien la palabra sucinto también puede significar ‘Recogido o ceñido por abajo’, este uso es poco común.

La práctica hace al maestro

No solo leas, escuches, investigues o anotes palabras en un cuaderno ¡ÚSALAS! No sirve de nada todo el esfuerzo que estás poniendo si no empiezas a usar las palabras que encuentres tanto en tus escritos como en tu vida diaria. Si, por ejemplo, descubriste la palabra famélico en un libro y te vas a buscar su significado en la RAE…

famélico, ca

Del lat. famelĭcus.

  1. adj. Hambriento.
  2. adj. Muy delgado, con aspecto de pasar hambre.

…luego lo que tienes que hacer no es decir “Oh, qué interesante” y seguir con tu vida. Luego de entender el significado de las palabras y su forma de uso, lo que debes hacer es proponerte usar la palabra de ahora en adelante.  En este caso remplaza la palabra “hambriento” (Que es bastante común) por famélico de vez en cuando. Una vez nos apropiamos de la palabra y forma parte de nuestra cotidianidad, esta nunca se nos va a olvidar.

Así, por ejemplo:

  • Evita usar palabras como cosa, eso, aquello, tipo, etc.
  • No uses muletillas y trata también de dejar de lado las jergas al expresarte.
  • Escribe más y esfuérzate en incorporar lo aprendido.
  • Cuida la delgada línea entre lo culto y lo ridículo. Saber usar bien las palabras aprendidas sin alardear y hacerte incomprensible es un arte que se logra con práctica.
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