Las 8 falacias lógicas más utilizadas y que más nos (me) sacan de quicio

Las 8 falacias lógicas más utilizadas y que más nos (me) sacan de quicio

FALACIA

1. f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.

2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

Fuente: RAE

 ¿Nunca te ha pasado que estás escuchando a alguien argumentar su postura o leyendo algún ensayo (o hasta comentario en la web) y  te topas con afirmaciones de las más jaladas de los pelos? Engaños disfrazados de verdades los cuales no tienen pies ni cabeza pero que son utilizados tanto que pareciesen ser ya un cáncer que se extiende por la tierra. Y, perdonen el dramatismo, pero las falacias lógicas son los recursos argumentativos con los que vamos a tener que lidiar cada día. Aprender a detectarlas en la argumentación del otro, como también a detectarlas en nuestras propias argumentaciones, es VITAL.  Sea que el argumento que se defienda sea correcto, utilizar falacias lógicas quita un peso argumentativo brutal a cualquier postura.

 Hay que tener en cuenta que una falacia es un argumento que se presenta como válido, pero en realidad no lo es. Y, además, estas son utilizadas tanto por gente inescrupulosa que las usa intencionalmente para persuadir y manipular a su público como también por gente que las usas simplemente por un descuido o meramente por ignorancia de lo que se está cometiendo. A continuación, presentaré brevemente algunas de las falacias más recurrentes (y que más me sacan de quicio) que debemos aprender a detectar y también a evitar en nuestros textos.

1.  Argumento o FALACIA Ad hominem

 1. A afirma B;

2. hay algo cuestionable acerca de A;

3. Por tanto, B es falso.

El argumento Ad hominem (contra el hombre), tal como lo dice su nombre intenta dar por sentada la falsedad de una afirmación al desacreditar a la persona que defiende la postura. Esto se logra al señalar alguna característica o creencia de la persona y no del argumento que esta plantea. La falacia ad hominen es una técnica bastante usada y también muy poderosa, pues apela al sentimiento y las costumbres.

A: “Tener hijos a tan temprana edad limita las posibilidades de desarrollo del individuo”

B: “Qué puede saber usted si nunca ha tenido hijos”.

Debemos también recalcar que el caer en esta clase de falacias tampoco implica necesariamente que el argumento de A sea verdadero. Lo único que se precisa es que desacreditar al orador no prueba la falsedad del argumento y por ende no es un argumento lógico ni sólido.

Por ejemplo:

A: “Dos más dos es igual a cinco”

B: “Usted nunca fue al colegio y por ello lo que afirma es erróneo”

Variante: Tu quoque

Resultado de imagen de Argumento Ad hominem

Fuente de la imagen: ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

     Argumento de autoridad o ad verecundiam

A afirma B

Una autoridad en la materia afirma que B es verdadero

B es verdadero.

El argumento de autoridad alega que una afirmación es cierta porque “el maestro”, una persona o grupo con autoridad en la materia, así lo dice. Un argumento se basa en los credenciales que tiene el maestro citado y no en la lógica y evidencia del postulado. Por más que el postulado sea correcto, este tipo de argumentos también carece de solidez argumental.

Ejemplo:

A: “La fuerza es igual a la masa por la aceleración producida en el cuerpo porque Newton así lo dice

Argumento ad verecundiam

Fuente de la imagen: ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

3      Ad ignorantiam

No se puede demostrar B

Por lo tanto, B es falso


No se puede refutar A

Por lo tanto, A es verdadero

Este argumento, el de la ignorancia, indica que una afirmación es verdadera en cuanto no se tiene la seguridad que esta no sea cierta (o viceversa). De esta manera, el argumento se basa en la ignorancia de un hecho y no en la demostración lógica y razonada del mismo.

A: No se puede probar la existencia de Dios, por lo tanto Dios no existe

o

B: No se puede probar que inexistencia de Dios, por lo tanto Dios existe

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4      Ad populum o sofisma populista

La mayoría opina A.

Por lo tanto  A es verdadero.

Este argumento apela a un discurso populista o cotidiano, en el cual se sustenta una tesis al apelar a la opinión de la mayoría (la opinión de la gente). Así, no se está apelando a un argumento lógico y razonado, sino más bien a una causalidad de popularidad. En pocas palabras, la lógica de este argumento es afirmar que uno tiene razón porque muchas personas piensan igual.

Por ejemplo:

A: La tierra es redonda

B: ¡Qué dices! Si todo el mundo, incluida la Iglesia, sabe que es plana.

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5      Argumento ad consequentiam o argumentum ad consequentiam

A afirma B.

B tiene como consecuencia C, que es algo negativo o indeseable.

Por tanto, B es falso.

A afirma B.

B tiene como consecuencia C, que es algo positivo o deseable.

Por tanto, B es verdadero.

Se dice que un argumento es erróneo o verdadero solo porque las consecuencias que este produce son negativas o positivas. El centro es la consecuencia de una afirmación y no la evidencia que la sostenga. Un problema que suele presentar utilizar este argumento es que muchas veces suele estar asociado a creencias y la naturaleza positiva o negativa de la consecuencia suele también caer en el ámbito de la subjetividad.

Por ejemplo

A: Dios debería existir porque de no ser así no habría moral en el mundo

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6      Generalización Apresurada, muestra sesgada o Secundum quid

En la generalización apresurada se comete el error de inferir una conclusión a partir de pruebas que resultan insuficientes.

El político A es corrupto

El político B es corrupto

El político C es corrupto.

Por lo tanto, todos los políticos son corruptos.

Concluir que todos los políticos son corruptos porque hay algunos que lo sean es llegar a una generalización apresurada que no ayuda a sustentar un buen argumento lógico (sustentado en muestras representativas que sigan un método anclado en la razón).

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7      Post hoc ergo propter hoc

A sucedió antes que el acontecimiento B.

Por lo tanto, A debe haber causado B.

Expresión latina que significa “después de esto, entonces, a consecuencia de esto”, Post hoc ergo propter hoc es un tipo de falacia que asume que si un acontecimiento sucede después de otro, entonces el segundo es consecuencia del primero. Así, se saca una conclusión basándose enteramente del orden de acontecimientos .

Hoy en la mañana hubo fuertes vientos y lloviznas

Hoy en la tarde hubo temblor

El cambio en el clima causa los temblores.

Post hoc ergo propter hoc

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8      Argumento ad logicam

A argumenta con una falacia

Por lo tanto, la postura de A es falsa.

Esta falacia consiste en afirmar la falsedad de algo solo porque surge de un razonamiento falaz. Que un argumento sea una falacia lógica no implica que necesariamente la conclusión a la que se llegue sea falsa. Por ello es importantísimo no usar como contrargumento de una falacia  otra falacia.

A: No se puede probar la existencia de Dios, por lo tanto Dios no existe

B: Lo que afirmas no sigue un pensamiento lógico, es una falacia Ad ignorantiam. Por lo tanto, Dios debe existir.